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| Ni comí, ni lleve la manzana pero soy pecadora? |
Como si no fuera suficiente y real, nacer con una deuda externa de la cual no disfrute ni un centavo y por la cual padezco los golpes de la economía y el mercado, la religión católica también me dicen que desde nací llevo conmigo un pecado que para consolarme me dicen es original.
Rousseau a la defensa de nuestra inocencia perdida (en las manos de Adán y Eva según dicen, yo no los juzgo) dice que toda la aventura humana está representada en los mismos términos que en la Escritura : desde el estado de inocencia original hasta la caída y la redención. Pero este ritmo triádico de inocencia, caída y redención se resuelve en términos puramente humanos. El pecado es rechazado, porque al principio el hombre era absolutamente inocente (se podría decir: Rousseau o la inocencia original, en vez del pecado original). Pero el ginebrino afirma también la involuntariedad de la caída, que es quizá la negación más absoluta del pecado.
Por tanto, el pecado no es nunca del individuo (porque el individuo era originalmente bueno), sino que deriva de la relación social: la sociedad es culpable, y sólo la sociedad perfecta puede redimir. Y si ésta no lo consigue, la naturaleza (por ende mientras más me juzgan por los pecados, mientras más sermones hay por ellos es probable que me inciten más a ellos para luego justificar el chime a costillas de los pecadores, olvidándose de su propia “mea culpa”.
Por tanto, el pecado no es nunca del individuo (porque el individuo era originalmente bueno), sino que deriva de la relación social: la sociedad es culpable, y sólo la sociedad perfecta puede redimir. Y si ésta no lo consigue, la naturaleza (por ende mientras más me juzgan por los pecados, mientras más sermones hay por ellos es probable que me inciten más a ellos para luego justificar el chime a costillas de los pecadores, olvidándose de su propia “mea culpa”.
Pero Rousseau no está sólo su concepción del pecado, pues en el caso de Hegel el individuo, al principio, carece de culpa, pero no se basta a si mismo, y para salir verdaderamente de su condición limitada debe ser absorbido en la sociedad ético-politica: el Estado y ya sabemos lo que hace el estado y cuanto nos invita a pecar la sociedad para luego condenarnos por seguirla. Como dijo el sabio Bart Simposon “MALO si lo haces y MALO si no lo haces".
Para Saint-Simon, pensador de los orígenes del positivismo, el mal consiste en el poder del hombre sobre el hombre, que es la consecuencia de un hecho externo: la escasez o la ausencia de bienes que obliga a los hombres a luchar entre ellos. Este mal desaparecerá cuando, a través de la organización científica de la sociedad, el hombre (en vez de tratar de dominar a los demás hombres se dedique a dominar la naturaleza, lo que también está mal pero la sociedad humana lo tolera). Aquí se abre otra dimensión, desconocida hasta entonces por el pensamiento moderno: la regeneración del hombre mediante el dominio social de la naturaleza.
Tampoco para Marx el individuo es en si mismo pecador o culpable; quien puede hacer el mal o decide hacerlo es la organización social. Un cierto tipo de organización (la que se funda sobre la propiedad privada de los medios de producción y comunicación en muchos casos hace presente al mal entre los hombres y les obliga a cometerlo. La revolución, el cambio de la relación de producción, llevará a una sociedad perfecta y, por tanto, a la liberación total del hombre).
Tampoco para Marx el individuo es en si mismo pecador o culpable; quien puede hacer el mal o decide hacerlo es la organización social. Un cierto tipo de organización (la que se funda sobre la propiedad privada de los medios de producción y comunicación en muchos casos hace presente al mal entre los hombres y les obliga a cometerlo. La revolución, el cambio de la relación de producción, llevará a una sociedad perfecta y, por tanto, a la liberación total del hombre).
En conclusión, el pecado es un invento del hombre que lo practica el hombre, por el que se juzga y se limita al hombre o acaso ¿han visto a algún perro en el confesionario señalando que se robó un hueso o han visto a algún gallo arrepentido de haber pisado a todas las hembras del gallinero? No, no los han visto ni verán porque en los animales hasta donde sabemos (porque en cuanto a ellos somos unos ignorantes) no hay conciencia, por ende desconocen del pecado pero dicho sea demás en su defensa jamás veremos a un animal que haga algo en contra de su naturaleza a no ser claro esté un hombre de por medio.
Por otro lado creo que los hombres cometemos crímenes no pecados y no son contra Dios sino contra nosotros mismos, lo malo es que las leyes que juzgan los crímenes las hacen y violan los hombres por cuanto las cárceles no son suficiente infierno porque de allí no salen ángeles ni personas reformadas.

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