miércoles, 6 de octubre de 2010 | By: Mucuinka

Las contradicciones de Pascal, el pecado y Lutero como guinda

Lo que no tiene respuesta es un misterio

Según Pascal, “el pecado original es un misterio pero sin él no se puede comprender nada de la historia humana y del hombre en general (otro como el origen de Dios y qué vino antes el huevo o la gallina). Oigan pero como me han fregado la vida con los misterios y mi naturaleza innata a querer entenderlo todo. ¿Por qué cada vez que algo no tiene una respuesta lógica o argumentada con criterio me salen que se trata de un misterio?  Y el colmo de Pascal fue que este haya afirmado que “sin este misterio, todo es misterioso, no se comprende nada del hombre”. Igualmente, Kierkegaard insiste en que el pecado original es esencial para la comprensión total del hombre y, por tanto, de la presencia continua del pecado.

Sin embargo y como es obvio la cultura moderna está convencida exactamente de lo contrario: piensa que el misterio que ilumina (por seguir la idea de Pascal y no hacerlo pecar desde el más allá y venir a confundirnos en el más acá) el misterio de la vida, es sólo un mito que impide el conocimiento de la realidad; es la mayor tiniebla que oculta las luces de la civilización. Aquí resulta oportuno recordar una frase de Lutero, que cito desde mi alemana memoria (lo digo por mi tendencia a olvidar no porque sea descendiente de Hitler, aunque si tengo genio de demonio y me encantan las salchichas y buena cerveza): “la expresión más profunda del pecado está en no reconocernos pecadores” y claro ¿quién se reconoce pecadora a consciencia?

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