Un poco de todo como yo, nada y todo encasillado, nada y todo fuera de mi mundo.
Regreso a Venezuela
![]() |
| Con mis ojos en Mérida, mis pies en Lima y lo demás no sé donde |
El 23 de diciembre pisare nuevamente suelo venezolano, en ese momento creo estarán mis dos pies en el acá (o mejor dicho allá) pero sé una parte de mi se quedará en Perú con mis amigos (los pocos) y mis tristezas vividas (las muchas).
También sé que mi espíritu seguirá disperso en el resto del mundo y quizás universo, persiguiendo sueños, esperanzas y un amor que no tengo, que no tuve y no sé si tendré.
Regreso a mi país a probarme que tan fuerte soy, más no que tan cuerda estoy. Regreso a mi país consciente que dejo la paz de un país como Perú para sumergirme en un infierno como lo es mi terruño, presa de la delincuencia, inflación, falta de valores y tantas plagas más que amenazan con aniquilar la dignidad de mi gente.
Regreso a mi tierra, a ver mi cielo azul, a bañarme con la lluvia que cae de mi cúpula bendita que en las noches se viste de estrellas y me trae mágicos recuerdos.
Regreso al calor de un hogar donde me espera una Doña Bárbara para levantar a sus hijas y una leona para defenderlas y lamerles las heridas (y siendo las mías muchas supongo ya debe conocer el sabor de mis llagas).
Regreso y no a cero (porque es falso que comiences de cero), pues me voy con más tristezas, más miedos y frustraciones; pero a su vez llegare con más vivencias para aconsejar, sensibilidad para vivir, esperanzas para compartir y sueños por lograr.
Regreso a mis viejos amigos y amigas (más los nuevos con los que Dios me bendijo recientemente), me voy con la promesa de ser su hombro para respaldarse y su mano para ayudarles, pero sobretodo y pese a mi misma me voy para ser la misma bufona, loca descarriada que se inventa una para verles sonreír o la cabeza que les sorprende con la opción que no se atrevían a pensar o ver por mero apego a la cordura (que yo no tengo).
Regreso a mis malandros (los perros, mis mascotas y bueno a los otros también, pues la inseguridad en mi estado está que no tiene quien la controle) para verlos correr, pelear, comer y bañarlos (aunque la verdad soy yo quien termina bañada y con olor a pesticida).
Regreso a mirarme y consolarme en la mirada de mi perra Sasy, el único ser de quien me he despedido varias veces y siempre me recibe como si nunca me hubiese ido (corriendo alrededor mío para luego brincarme como si deseara caer en mis brazos y asegurarse que la próxima vez no la deje).
Regreso a tantas cosas y no sé si estarán allí, regreso y me quedo con la promesa no cumplida de seguir allí con mis dos pies pero con mi espíritu persiguiéndote en el no sé donde.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
